"...Las escritoras han celebrado particularmente la poesía de las compotas: vasta empresa es casar en los lebrillos de cobre el azúcar sólida y pura con la muelle pulpa de las frutas; espumeante, viscosa, ardiente, la sustancia que se elabora es peligrosa: es una lava en ebullición que el ama de casa doma y cuela orgullosamente en los potes. Cuando los viste de pergamino e inscribe la fecha de su victoria, es su triunfo sobre el tiempo: ha apresado la duración en la trampa del azúcar, ha metido la vida en tarros. La cocina hace algo más que penetrar y revelar la intimidad de las sustancias. Las modela de nuevo, las recrea..."
(Gracias Lay)
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